Espacio destinado a compartir de forma periódica, datos, documentos, textos, noticias y otros insumos relativos a cuestiones de música litúrgica.
CONVIENE SABER QUE:
El gobierno liberal del General Justo Rufino Barrios (1835 -1885) marca una circunstancia especial en la historia de la Iglesia en nuestro país, y naturalmente de la historia de la música litúrgica.
A partir de 1871, se inicia una persecución contra la iglesia con la expulsión de obispos, sacerdotes y religiosos/as de las diversas órdenes, especialmente a miembros del clero extranjeros.
Durante los casi sesenta años que dura tal situación (Reforma Liberal) se confiscan y destruyen muchos bienes de la Iglesia.
Así, se pierden muchos escritos, partituras, instrumentos y otros enseres propios de la actividad litúrgica.
Las hermandades en la ciudad capital, y las cofradías en el interior del país, guardan y archivan lo poco que queda; así mismo se convierten en lugar de resguardo de muchos cantos, que por haberse convertido en melodías relativamente populares, siguen siendo interpretadas en las contadas celebraciones litúrgicas que entonces se realizan.
La tradición del Maestro de Capilla tal como se conocía hasta entonces, desaparece totalmente.
Al reintegrarse los permisos correspondientes para la presencia legal de miembros del clero en nuestro país, cada parroquia se las arregla como puede.
Aparece entonces una serie de músicos - muchos de ellos con formación académica de conservatorio, pero con poca o ninguna formación litúrgica - quienes eventualmente son contratados por diversas parroquias para acompañar musicalmente celebraciones específicas y especiales.
Sin tomar en cuenta las indicaciones dadas por San Pío X (Motu Propio Sobre la música sacra ) estos músicos, comienzan a introducir cantos profanos, debido a la influencia de composiciones italianas, muy de moda entonces.
Tales cantos se interpretan especialmente en momentos como la presentación de ofrendas, la comunión de los fieles y la salida. Poco a poco,también, tímidamente, se van escuchando por aquí y por allá voces femeninas en las distintas celebraciones litúrgicas.
Las parroquias/iglesias que son dirigidas por órdenes religiosas, recurren a sus miembros más capacitados para encargarse de las actividades musicales.
La interpretación del canto gregoriano y del latín se circunscribe a las celebraciones litúrgicas internas de los seminarios y diversas casas de formación religiosa y sacerdotal, así como a la celebración de eventos litúrgicos importantes/públicos especialmente en las misas celebradas por miembros de la jerarquía eclesial: obispos/arzobispos, en ocasión de fiestas nacionales o locales.